La degradación del barrismo en Argentina

April 25, 2019

 

Ya han transcurrido más de cinco décadas en las que Argentina cuenta con grupos de personas que se organizan en torno al aliento de manera eufórica a un equipo de fútbol. En la de década de los 70, surgen las primeras agrupaciones que, como se dijo anteriormente, están fundamentadas en el apoyo alegre a un determinado club, las cuales, según el sociólogo José Garriga, suelen tener instrumentos musicales, fuegos artificiales, banderas o como se le conoce en el mundo del barrismo, trapos.

 

En estos primeros diez años se vislumbraba una fiesta y carnaval. Pero el panorama cambió y dio un vuelco de 180 grados. La década de los ochenta se caracterizó por un vandalismo constante, la violencia se volvió el pan de cada día en los estadios y sus inmediaciones.

 

Antes de continuar con este contexto del barrismo en Argentina, se debe acotar un problema que hace que este fenómeno coja una característica más degradante: las drogas. Si bien ya este tipo de barras son un problema que parece no tener fin, y si se le suma el uso de las sustancias psicoactivas por parte de los barristas en el fútbol, como resultado se va a tener una problemática social donde se vea perjudicado el aficionado.

 

Después de recalcar el problema que se tiene por el uso de la droga y las guerras que se presentan en los estadios, continuaremos con la historia más reciente del barrismo en Argentina. Pasamos ya al presente siglo y nos encontramos con una problemática que crece de manera muy acelerada,  esto se debe a la participación de los clubes que dan “apoyo económico” a una barra.

 

Esta situación claramente está agravando cada día más las circunstancias sociales que se presenta en el mundo del fútbol con las barra bravas, porque en vez de que cada club ayude a dar una solución, estos, en cabeza de sus dirigentes, les dan confianza, apoyo y en cierto punto, seguridad para que continúen con el ejercicio de “alentar”.

El tema del apoyo a las barras por parte de los clubes viene de menos a más. En un principio este fenómeno empezó con el ingreso de público de manera gratuita a la tribuna donde se ubicaba este grupo de personas. Pero con el paso del tiempo y viendo el incremento de ganancias que dejaba  del negocio del fútbol, las barras no se iban a quedar atrás y de igual manera, estas se decidieron a busca incrementar su participación en el enriquecimiento y poder dentro y fuera de los estadios.

 

El paso a seguir por parte de los barristas, después de solo de pedir entradas gratis a los escenarios deportivos, es el de requerir dinero y gestión al momento de vender las entradas. Adicional a esto, se creó un negocio muy rentable con relación a los temas de vehículos, ya que, las barras se apropiaron de los parqueaderos y de los espacios públicos donde muchas personas llegaban a estacionar sus automóviles. De acuerdo con información del periódico La Nación, en un partido normal en Buenos Aires y más específicamente en el estadio la  Bombonera, donde la capacidad del escenario deportivo de Boca Juniors es de alrededor de 50.000 personas, el promedio de ganancia de los grupos que tienen en propiedad los estacionamientos y sectores públicos es de 30.000 dólares.

 

Sin embargo esta cantidad de dinero parece ser insuficiente para los líderes de las barras, debido a que además del negocio significativo de los parqueaderos, también se dedican a la comercialización de drogas, prendas no oficiales del club, armas y alimentos ilegales en inmediaciones a los estadios del país.

 

Sin duda alguna el fútbol es un deporte muy importante para el mundo entero, y se puede llegar a concluir que en Argentina el sentimiento por el balompié es un poco más fuerte ya que este país fue el primer en adaptar en América el concepto que se tenía en Europa con los Hooligans. Pero lastimosamente en dicha nación se tomó una decisión equivocada o más bien, no se le dio el manejo pertinente para que no se repitiera la historia que tuvo que pasar Inglaterra.

 

Se perdió la esencia de la fiesta y el carnaval que se manifestó en un principio y paradójicamente, se conduce erróneamente a un pensamiento de batallas, de pelea y de muertes, cosa que va en contravía de lo que se supone transmite el fútbol, que es alegría, festejo, emociones y sobre todo, admiración por la pelota.

 

El barrismo parece no tener límites y es capaz de generar violencia en todo el país, e incluso, fue capaz de propagar este problema por todo el continente cuando este se extendió por cada país de América. 

El fenómeno muchas veces hace poner en jaque el día a día de un club, porque no se puede tapar el sol con un dedo, las barras tienen una repercusión muy importante en cada institución y parece, en muchas veces, que este protagonismo hace que los dirigentes tengan presión al momento de tomar decisiones para el equipo.

Por: David Martínez E (@davidmartinezec)

 

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